domingo, 11 de noviembre de 2012

Across the Universe



Me tumbo en la azotea y observo las estrellas; nunca antes me había parado a mirarlas de esta manera, parece que hoy brillan mucho más que el resto de los días. El viento sopla y me cruzo de brazos para sentir algo de calor. Es una noche preciosa.
Pienso en todo lo que existe ahí arriba, en lo poco que somos y lo mucho que nos creemos, en que haya una especie de muchacha en algún planeta lejano que se encuentre en su tejado contemplando el Universo desde otro punto de vista y me imagine a mí, y que, a pesar de la inmensidad de lo que le rodea, se sienta sola y busque consuelo en pensamientos fantásticos, ficticios, utópicos.
Quiero creer que hay otros tipos de vida porque, a decir verdad, ésta no me está gustando nada.
Imagino la cara de la luna, porque los cráteres desde la Tierra parecen dibujar su rostro. A pesar de reflejar la luz del Sol, es mucho más bonita que éste, porque destaca en la relativa oscuridad de la noche. Me refiero a que, cuando más ciegos estamos es cuando más tenemos la oportunidad de ver. Y, a propósito de lunas, me llama la atención “Europa”, una de los cuatro satélites galileanos, en cuyos océanos sería posible la vida ya que contienen más oxígeno que los terrestres. Europanos, gracioso, ¿no?
No pretendo ser astrónoma, pero “oye, aquí al lado hay un Universo de locura, ¿a qué esperamos?, E.E. Cummings”

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